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Oficio narrativo

Cliché

También conocido como lugar común · frase hecha

Una frase, una imagen, un personaje o un giro usado tantas veces que ha perdido su fuerza, como “frío como el hielo” o la bomba desactivada con un segundo de margen. El remedio suele ser un detalle concreto, no borrarlo.

En la práctica

Un cliché es una expresión, imagen, personaje o giro de trama que se ha usado tanto que ha perdido su fuerza. “Era una noche oscura y tormentosa”, “frío como el hielo”, el detective con problemas con la bebida, el villano que explica su plan en lugar de ejecutarlo: todos fueron frescos alguna vez, y la repetición los desgastó. El lector los reconoce antes de terminar la frase, y el reconocimiento ocupa el lugar de la emoción.

Los clichés no son solo frases. Quien escribe habla de personajes cliché (el mentor sabio que muere al final del segundo acto), de escenas cliché (despertar de un sueño, llorar en la ducha, la cuenta atrás que se detiene en el último segundo) y de tramas cliché. La prueba es la misma a cualquier escala: si el público puede adivinar el siguiente paso por costumbre, la historia ha dejado de sorprenderlo.

El error habitual es creer que la cura consiste en evitar todo elemento conocido. Los géneros se construyen con convenciones, y el público acude por ellas. La diferencia entre una convención y un cliché está en la ejecución: un elemento familiar con un detalle concreto, un giro o una emoción verdadera sigue funcionando. La solución para un cliché suele ser volverlo particular, no eliminarlo.

El mismo momento, reescrito

Una despedida en una estación de autobuses

INT. ESTACIÓN DE AUTOBUSES - NOCHE

Primer borrador, en las notas del autor: Ella lo miró a los ojos y el tiempo se detuvo. Su corazón se rompía en mil pedazos.

Reescritura. IRIS (20 y tantos) le tiende una bolsa de papel a su hermano CAL (20 y tantos). Dos sándwiches, rotulados con rotulador: LUN. MAR.

CAL

¿Y el miércoles qué?

IRIS

El miércoles me llamas.

Él toma la bolsa. Ella tarda en soltarla.

El primer borrador está hecho de clichés (“el tiempo se detuvo”, “un corazón roto en mil pedazos”) que anuncian la emoción sin crearla. La reescritura encuentra un objeto concreto, unos sándwiches rotulados, que solo tendrían estas dos personas, y deja que el sentimiento se quede en la mano de Iris, que no quiere soltar. La despedida es tan conocida como siempre; los detalles la hacen nueva.

Qué es un cliché

Un cliché es una frase, idea o elemento de una obra que se ha usado en exceso hasta perder su significado o su efecto originales. Los diccionarios lo definen como una expresión trillada y también como un tema, una caracterización o una situación manidos. Los dos sentidos importan a quien escribe: la frase gastada dentro de una oración y la situación gastada dentro de una trama.

La palabra viene de la imprenta francesa. Un cliché era una plancha estereotipada, un bloque fundido que reproducía una y otra vez el mismo texto o la misma imagen. Se suele decir que la palabra imita el sonido que hacía el molde en el proceso. A finales del siglo XIX ya se usaba para frases que parecían salir de una plancha y no de una cabeza.

Muchos clichés empezaron siendo metáforas vivas. “Llover a cántaros”, “buscar una aguja en un pajar” y “la calma que precede a la tormenta” fueron imágenes llamativas. Cuanto más se usaron, menos gente se imaginaba la imagen, hasta que la frase solo transmitió su mensaje literal y ninguna de su sorpresa original.

Ejemplos de clichés

Entre los clichés de frase están “al fin y al cabo”, “el tiempo lo dirá”, “no hay mal que por bien no venga”, “huir como de la peste”, “sano como una manzana”, “muerto de miedo” y “todo fue un sueño”. Entre los de descripción, ojos como lagos, cabello de seda, una sonrisa que ilumina la habitación y un silencio que se podía cortar con un cuchillo.

Entre los clichés de personaje están el hacker que teclea muy deprisa mientras corren números, el policía al que le falta un día para jubilarse, el deportista abusón, el nerd con gafas pegadas con cinta, el mentor que muere para que el héroe crezca y el villano que podría matar al héroe pero suelta un monólogo. Muchos coinciden con tropos; un tropo se vuelve cliché cuando se usa sin pensar.

Entre los clichés de escena y de trama están el despertador del comienzo, el personaje que se mira al espejo para que la narración lo describa, la bomba desactivada en el último segundo, la carrera por el aeropuerto para impedir una partida, el aplauso lento que se contagia a la multitud y el final que revela que todo era un sueño.

Cliché, tropo y convención

Una convención es un elemento esperado de una forma o de un género: el primer encuentro en una comedia romántica, el cadáver en el primer acto de un misterio, el enfrentamiento final en una película de acción. Las convenciones son promesas al público, y romperlas sin cuidado decepciona. Un tropo es un recurso, un patrón o un tipo de personaje recurrente que el lector reconoce; es neutro, una pieza como cualquier otra.

Un cliché es un tropo o una convención que se ha quedado rancio por un uso perezoso. El mismo elemento puede ser una cosa u otra. La muerte del mentor es una convención del viaje del héroe; se vuelve cliché cuando el mentor solo existe para morir, y recupera su fuerza cuando esa muerte le cuesta a la historia algo que el público no esperaba, como la de Obi-Wan en La guerra de las galaxias.

Subvertir un cliché, preparar el paso esperado y luego ofrecer otra cosa, puede funcionar bien, pero la subversión también es un movimiento conocido. La chica que sobrevive en la película de terror y el giro de que el sospechoso obvio sí era el culpable ya se han hecho. La solución más duradera es la concreción: detalles, motivos y consecuencias que solo pertenecen a esta historia.

Cómo arreglar un cliché

Empieza por encontrarlos. Lee el borrador y marca cada frase que ya hayas oído, cada descripción que podrías haber escrito sin mirar la escena y cada giro de trama que viste venir. Los clichés se esconden bien en los primeros borradores porque son las primeras palabras que llegan; eso es justo lo que los convierte en clichés.

Ante una frase, pregúntate qué está pasando de verdad y descríbelo. “El corazón le latía a mil” puede convertirse en el pulso que oye en los oídos o en unos dedos demasiado torpes para desbloquear el teléfono. Ante un personaje, dale un deseo, una contradicción o una costumbre que no encaje con el tipo. Ante un giro de trama, pregúntate qué harían de verdad los personajes y qué les costaría.

A veces lo correcto es conservar el cliché, a propósito. Los personajes hablan con clichés porque la gente real lo hace, y un personaje que se apoya en frases hechas (“es lo que hay”) revela algo de sí mismo. La parodia y la comedia también usan los clichés con plena conciencia. El objetivo no es evitar toda palabra conocida, sino que cada palabra conocida sea una decisión.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa cliché?

Un cliché es una frase, idea, personaje o elemento de trama que se ha usado tanto que se ha vuelto previsible y ha perdido su impacto original. “El tiempo lo dirá” y el villano que explica su plan antes de que el héroe escape son ejemplos.

¿Cuál es un ejemplo de cliché?

Ejemplos comunes son “al fin y al cabo”, “no hay mal que por bien no venga”, “frío como el hielo” y “todo fue un sueño”. En las historias, la bomba desactivada con un segundo de margen y el mentor que muere para que el héroe crezca son clichés frecuentes.

¿Cliché significa aburrido?

No exactamente. Un cliché es previsible más que aburrido en sí mismo: el público sabe lo que viene, así que no siente sorpresa ni emoción. Esa previsibilidad suele hacer que una obra resulte plana, y por eso se critican los clichés.

¿Qué otra palabra significa cliché?

Los sinónimos incluyen tópico, lugar común, frase hecha, expresión trillada y banalidad. Para las historias, también se habla de “situación manida” o “tropo gastado” cuando el cliché está en la trama o en un personaje.

¿Qué diferencia hay entre un cliché y un tropo?

Un tropo es cualquier recurso, patrón o tipo de personaje recurrente en la narración, y puede usarse de forma fresca. Un cliché es un tropo o una frase que se ha usado en exceso y se aplica sin detalle ni pensamiento nuevos, por lo que suena rancio.

¿Los clichés son siempre malos en la escritura?

No. Los clichés pueden caracterizar a alguien que piensa con frases hechas, pueden usarse en comedia o en parodia y pueden subvertirse a propósito. Son un problema cuando sustituyen a la observación y ocupan el lugar de una emoción o un detalle que el autor no encontró.

¿Cómo se evitan los clichés?

Marca en el borrador cada frase y cada giro que ya hayas oído y sustitúyelos por lo que es concretamente cierto en esta escena y para estos personajes. Los detalles concretos, los motivos inesperados y las consecuencias reales son los remedios más fiables.