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Oficio narrativo

Suspense

También conocido como tensión dramática

La incertidumbre ansiosa que siente el público ante lo que le pasará a un personaje que le importa. Crece cuando el público conoce el peligro y tiene que esperar, como con la bomba bajo la mesa de Hitchcock.

En la práctica

El suspense, o suspenso, es la incertidumbre ansiosa y placentera que siente el público ante lo que va a ocurrir, sobre todo cuando está en peligro algo que le importa. Es la sensación de inclinarse hacia delante: la bomba hace tictac, el asesino está en la casa, la carta está a punto de abrirse. El suspense no es lo mismo que el misterio. El misterio pregunta qué pasó; el suspense pregunta qué va a pasar, y es más fuerte cuando el público sabe más que los personajes.

El famoso ejemplo que Alfred Hitchcock dio a François Truffaut en sus entrevistas deja clara la diferencia. Si una bomba escondida bajo una mesa estalla sin aviso, el público recibe unos segundos de sorpresa. Si el público ve antes la bomba y luego observa a los personajes charlar de béisbol, la misma escena se convierte en quince minutos de suspense. Lo que crea la tensión es la información que se le da al público, no la que se le oculta.

El error habitual es confundir el suspense con la confusión. Ocultar lo que está en juego, o dejar al público sin saber qué quiere un personaje, produce aburrimiento y no tensión. El suspense necesita claridad: un objetivo claro, un peligro claro, un reloj claro y un personaje al que el público quiera ver salir adelante. Con eso en su sitio, la espera hace el resto.

El público ve lo que ella no ve

Turno de noche en una gasolinera

INT. GASOLINERA - NOCHE

MAYA (19) repone chicles detrás del mostrador, con los auriculares puestos, siguiendo la música con la cabeza. En el monitor de seguridad que tiene al lado, sin que ella lo vea: una figura con capucha prueba la puerta trasera.

Está cerrada. La figura sale del encuadre.

Maya canta un verso entre dientes. No cobra nada a nadie. Mira el teléfono.

En el monitor, la ventana del almacén se desliza desde fuera.

Maya se quita un auricular. Escucha. Solo oye el zumbido de las neveras.

Se lo vuelve a poner.

El suspense nace de la distancia entre lo que sabe el público y lo que sabe Maya. Quien escribe muestra el peligro en el monitor y luego retrasa el desenlace con gestos corrientes: los chicles, un verso, el teléfono. Cada pequeña acción se vuelve insoportable porque el público espera que ella se dé cuenta. El gesto del auricular despierta la esperanza de que lo haga, y volver a ponérselo aprieta la tuerca.

Qué es el suspense

El suspense es un estado de incertidumbre, emoción o ansiedad ante cómo terminará algo. En la narración, es la tensión que siente el público cuando le importa un personaje y todavía no sabe si las cosas le irán bien o mal. En España se dice suspense y en gran parte de América, suspenso; el concepto es el mismo.

El suspense tiene tres ingredientes. Al público tiene que importarle el resultado, normalmente porque le importa un personaje. Tiene que haber algo en juego que se pueda perder. Y el resultado tiene que ser incierto, o al menos aplazado. Si falta cualquiera de los tres, la tensión se escapa: un desconocido en peligro, un personaje simpático sin peligro alguno o un peligro que se resuelve al instante.

El suspense no se limita a los thrillers. Una comedia romántica crea suspense sobre si dos personas confesarán lo que sienten, una película de deportes sobre si un tiro entrará, y un drama familiar sobre si un secreto saldrá a la luz en la cena. Cualquier género puede usarlo, y la mayoría de las historias que atrapan a sus lectores lo hacen.

Suspense, sorpresa y misterio

La sorpresa es un golpe repentino: una información que el público no esperaba llega de golpe. El suspense es una anticipación prolongada: el público espera algo y aguarda. El ejemplo de la bomba de Hitchcock muestra que el mismo hecho puede producir una u otra cosa, según lo que se le diga antes al público. La sorpresa da una sacudida; el suspense da una escena.

El misterio funciona ocultando. Al público le falta información (quién lo hizo, qué quiere el desconocido, qué hay en la caja) y sigue mirando para descubrirlo. El suspense a menudo funciona compartiendo información. La ironía dramática, cuando el público sabe algo que un personaje ignora, es una de las herramientas de suspense más potentes, porque deja ver el peligro mientras el personaje camina hacia él.

La mayoría de las historias combinan las tres. Una novela policiaca se construye sobre un misterio, pero sus mejores escenas son de suspense: el detective registra el piso de un sospechoso mientras el público ve llegar el auto del sospechoso. Los giros aportan la sorpresa, y los más satisfactorios, una vez revelados, cambian el sentido de las escenas de suspense anteriores.

Técnicas para crear suspense

El reloj en marcha es la técnica más sencilla: un plazo antes del cual algo tiene que ocurrir. El temporizador de una bomba, un tren que sale, una vista judicial por la mañana o un invitado que llega en diez minutos convierten el tiempo corriente en presión. El reloj funciona mejor cuando se le recuerda al público a medida que se agota.

La prefiguración y la siembra crean suspense haciendo que el público espere algo. Un arma que se muestra en el primer acto, una barandilla floja mencionada al principio o el miedo de un personaje al agua establecido en un momento tranquilo vuelven tensas las escenas posteriores antes de que pase nada. El público empieza a esperar que lo sembrado importe.

La demora es el motor. Cuando el público ya está esperando, ve más despacio: interrumpe la acción con una llamada, corta a otra trama, deja que un personaje dude, estira el momento con pequeños detalles físicos. Los ganchos al final de un capítulo o de un episodio son la demora a mayor escala: dejan la pregunta abierta durante una pausa.

Ejemplos de suspense

Hitchcock construyó su carrera sobre el suspense. En La ventana indiscreta, el público mira desde el apartamento cómo Lisa registra el piso del presunto asesino y lo ve subir por la escalera antes que ella. En Psicosis, el auto que lleva el cuerpo de la víctima deja de hundirse en el pantano un momento, y el público se sorprende deseando, incómodo, que acabe de hundirse.

Tiburón esconde a su escualo durante buena parte de la película y usa el tema de dos notas de John Williams y el punto de vista del animal para que el público lo sienta cerca. Alien hace lo mismo en un espacio más pequeño. El tiburón mecánico fallaba a menudo durante el rodaje, lo que obligó a Steven Spielberg a mostrarlo menos, y eso hizo la película más inquietante.

El suspense también mueve novelas sin ninguna violencia. Orgullo y prejuicio mantiene al lector preguntándose si Elizabeth y Darcy superarán sus malentendidos, y Jane Austen aplaza la respuesta con cartas, visitas e interrupciones. Lo que está en juego es personal, y basta.

Cómo escribir suspense

Primero, haz que al público le importe. Dedica las primeras páginas a lo que quiere tu personaje y a lo que perdería, para que una amenaza contra él sea una amenaza contra algo que el lector valora. Un peligro para un desconocido es un espectáculo; un peligro para alguien a quien conocemos es suspense.

Después, dile al público qué puede salir mal. Muestra el peligro, fija el plazo, siembra el punto débil. Plantéate dar al público información que el personaje no tiene. Haz el objetivo y el obstáculo lo bastante concretos para que el lector pueda imaginar tanto el buen final como el malo.

Por último, controla el ritmo. Ve más despacio en el momento de mayor tensión en lugar de pasarlo deprisa: frases o acotaciones más cortas, más espacio en blanco, pequeños detalles físicos y cortes en el peor momento. Resuelve el suspense cuando la espera haya hecho su trabajo, y haz que el desenlace cueste algo, para que la próxima vez el público crea que el peligro es real.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa suspense en palabras sencillas?

El suspense es la sensación de preocupación emocionada que se tiene mientras se espera saber qué va a pasar, sobre todo cuando alguien que nos importa puede estar en peligro. En las historias, es la tensión que te hace seguir leyendo o mirando.

¿Qué es el suspense en literatura?

En literatura, el suspense es la ansiedad y la expectación que siente el lector ante el desenlace de los hechos de una historia. Se crea haciendo que al lector le importe un personaje, poniendo algo en juego y aplazando la resolución.

¿Qué diferencia hay entre suspense y sorpresa?

La sorpresa es un golpe repentino causado por algo inesperado. El suspense es una tensión prolongada causada por algo esperado que todavía no se ha resuelto. El ejemplo de Hitchcock es una bomba bajo una mesa: si estalla sin más, es sorpresa; si el público la ve antes y espera, es suspense.

¿Cómo se crea suspense en una historia?

Haz que al lector le importe un personaje, muestra lo que ese personaje podría perder, dale al peligro un plazo o una señal clara y luego retrasa el desenlace. Contarle al público algo que el personaje no sabe, e ir más despacio en el momento más tenso, aumenta el efecto.

¿Cómo crea suspense la prefiguración?

La prefiguración insinúa que algo ocurrirá más adelante, así que el lector empieza a anticiparlo. Cada escena posterior a la pista arrastra esa expectativa, y esperar a que llegue lo anunciado es suspense.

¿Cómo crea suspense la ironía dramática?

La ironía dramática permite al público saber algo que un personaje ignora, por ejemplo que un asesino se esconde en la habitación de al lado. El público ve al personaje avanzar hacia un peligro que él no ve, y eso produce una tensión muy fuerte.

¿Qué significa tener a alguien en suspenso?

Tener a alguien en suspenso es hacerle esperar con ansiedad una noticia o un desenlace, aplazándolo o reteniendo información. Quien cuenta historias lo hace a propósito para mantener enganchado al público.