Manic pixie dream girl
También conocido como MPDG
Personaje femenino excéntrico y de espíritu libre que existe sobre todo para enseñar a un protagonista masculino melancólico a disfrutar de la vida, sin objetivos ni vida interior propios. El crítico Nathan Rabin acuñó el término en 2007, en su reseña de Elizabethtown.
En la práctica
La manic pixie dream girl (en español se ha llamado a veces «chica soñada excéntrica») es un personaje tipo del cine y la ficción: una joven estrafalaria y de espíritu libre cuya función principal en la historia es sacar de su rutina a un protagonista masculino melancólico y enseñarle a disfrutar de la vida. Es caprichosa, espontánea y encantadora sin límite, pero no tiene objetivos, pasado ni vida interior propios. La historia trata de lo que ella hace por él.
El crítico de cine Nathan Rabin acuñó el término en 2007, en una reseña de Elizabethtown para The A.V. Club, al describir el personaje de Kirsten Dunst como una criatura que «existe únicamente en la imaginación febril de sensibles guionistas y directores para enseñar a jóvenes de alma atormentada a abrazar la vida y sus infinitos misterios y aventuras». Señaló el personaje de Natalie Portman en Algo en común (Garden State) como otro ejemplo. La expresión se extendió rápido, y en 2014 Rabin escribió un ensayo en el que pedía disculpas por ella, con el argumento de que se había convertido en una etiqueta perezosa que se aplicaba a cualquier mujer excéntrica.
Lo útil de la idea para quien escribe es la advertencia que contiene. Un personaje que solo existe para cambiar a otro es una función, no una persona. La solución no es hacer a las mujeres menos excéntricas, sino dar a cada personaje importante deseos, defectos y una historia que continúe cuando el protagonista no está en pantalla. Varias películas, de (500) días juntos a Ruby Sparks, se construyen precisamente en torno a esa crítica.
Ella rechaza el papel
EXT. AZOTEA DE UN EDIFICIO - AMANECER
OWEN (30), con el traje del día anterior, ve salir el sol junto a ZOE (28), que lleva una gabardina vintage y sostiene un ukelele que no ha tocado en toda la noche.
OWEN
Hacía años que no hacía algo así. Contigo todo parece significar algo.
ZOE
El jueves me mudo a Lisboa.
Owen se ríe y luego ve que no está bromeando.
ZOE (CONT’D)
Acepté el trabajo antes de conocerte. Iba a decírtelo hacia medianoche, pero te lo estabas pasando tan bien dejándote cambiar…
Le pone el ukelele en las manos y baja por las escaleras.
La escena reúne todas las señales del tópico (la gabardina, el ukelele, el amanecer, el protagonista que vuelve a sentirse vivo) y luego lo rompe. Zoe tiene un trabajo, un plan y un calendario que existían antes de Owen, y ve con claridad qué papel le ha asignado él. Su réplica desvía la atención del público de lo que ella significa para él hacia quién es en realidad, que es la salida que tiene quien escribe ante un personaje tipo.
Qué es una manic pixie dream girl
A la manic pixie dream girl, a menudo abreviada MPDG, la define menos su personalidad que su función. Aparece cuando el protagonista está deprimido, solo o estancado; aporta espontaneidad, música, aficiones raras y aventura, y en cuanto él ha aprendido a vivir, la historia termina o ella se marcha. Sus rarezas se presentan como regalos para él y no como parte de una vida.
Entre las señales habituales están la ropa excéntrica, el amor por los discos antiguos o los grupos desconocidos, la costumbre de hacer algo infantil en público, una inexplicable falta de responsabilidades y muy poco pasado. Ninguna de ellas convierte por sí sola a un personaje en una MPDG. El tópico es la combinación de encanto y vacío: sabemos lo que hace, no lo que quiere.
El personaje es antiguo aunque el nombre sea nuevo. La crítica ha rastreado versiones anteriores en la screwball comedy, como Katharine Hepburn en La fiera de mi niña (1938), y en la Holly Golightly de Desayuno con diamantes, aunque ambas tienen una vida más independiente de lo que permite el tópico en sentido estricto. La etiqueta cuajó porque el auge del cine independiente de los años 2000 produjo muchísimas películas construidas sobre ese patrón.
Ejemplos en el cine
Los ejemplos que citó Rabin: Claire, interpretada por Kirsten Dunst, en Elizabethtown (2005), que anima a un diseñador de zapatillas caído en desgracia tras un desastre laboral, y Sam, interpretada por Natalie Portman, en Algo en común (2004), que ayuda a un joven actor anestesiado a volver a sentir tras la muerte de su madre.
Citados a menudo, con debate: Summer, en (500) días juntos (2009), parece una MPDG a través de los ojos del protagonista, pero la idea de la película es que Tom ha proyectado la fantasía sobre ella; ella le dice con claridad desde el principio que no quiere una relación. Clementine, en ¡Olvídate de mí! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind, 2004), dice abiertamente que demasiados hombres creen que es un concepto y que ella es solo una persona que busca su propia paz interior.
Críticas deliberadas: Ruby Sparks (2012), escrita por Zoe Kazan, trata de un novelista cuya chica soñada inventada cobra vida, y se convierte en una historia sobre controlar a otra persona. La versión masculina del tópico, a veces llamada manic pixie dream boy, se ha aplicado a personajes como Augustus Waters en Bajo la misma estrella.
Por qué se critica el tópico
La crítica principal es que el personaje no es una persona. Es un espejo del crecimiento del protagonista, lo que hace la historia más estrecha y menos verdadera, y repite un viejo patrón en el que las mujeres de las historias existen para apoyar el viaje de los hombres. El público advierte cada vez más cuándo el único arco de una mujer es arreglar a alguien.
También se critica el propio término. Rabin defendió más tarde que la etiqueta se había convertido en una forma de despachar a cualquier personaje femenino excéntrico, incluidos los bien escritos y con una vida interior plena. Una mujer estrafalaria no es automáticamente una MPDG; la cuestión es si la historia la trata como protagonista de su propia vida.
Para quien escribe, la forma más práctica de ver el problema es una pregunta al estilo del test de Bechdel: ¿tiene escenas, objetivos y conflictos que no impliquen al protagonista? Si al quitar al protagonista ella se quedara sin nada que hacer, probablemente sea una función de la historia de él.
Tópicos relacionados
La MPDG es prima cercana de la Mary Sue, un personaje idealizado demasiado perfecto para ponerlo a prueba. Las dos son personajes planos construidos al servicio de una fantasía; la Mary Sue es la fantasía de la propia perfección de quien escribe, mientras que la MPDG es la fantasía de ser rescatado por alguien encantador.
También se relaciona con la musa, una figura más antigua que inspira a un artista, y con el interés amoroso como recompensa, en el que una mujer es el premio al final del viaje del héroe. En todos los casos, el papel de una mujer se define por lo que le da a un hombre.
Después surgieron otros nombres de tópicos con el mismo espíritu: la chica guay de Perdida, de Gillian Flynn, que finge compartir todos los intereses de los hombres que la rodean, y el personaje femenino fuerte, criticado por ser duro sin ser complejo. Todas estas etiquetas son herramientas para detectar una escritura plana, no reglas para evitar ciertas personalidades.
Cómo evitar escribir una
Dale un deseo que no tenga nada que ver con el protagonista. Un trabajo por el que lucha, un problema familiar, una ambición, un miedo. Después deja que ese deseo genere escenas en las que él resulte un inconveniente, esté ausente o estorbe. Un personaje con planes propios a veces dirá que no.
Dale a sus rarezas una causa y un coste. Si es espontánea, ¿por qué? ¿Qué le cuesta la impulsividad en lo económico, lo social o lo emocional? La excentricidad que nace de una historia parece real; la que existe para encantar a otro parece diseñada.
Deja que ella también cambie. Si el protagonista aprende a vivir, ¿qué aprende ella? Una relación en la que ambas personas se ven afectadas, y en la que ella puede equivocarse, estar cansada o ser egoísta, convierte un tópico en una persona. Después pon a prueba el guion contando la historia desde su punto de vista. Si no puedes, le hace falta tener uno.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa manic pixie dream girl?
Una manic pixie dream girl es un personaje femenino excéntrico y despreocupado de una película o una historia cuya función principal es ayudar a un protagonista masculino triste a redescubrir la alegría. El término critica a los personajes que tienen encanto pero carecen de objetivos y de vida interior propios.
¿Quién acuñó el término manic pixie dream girl?
Lo acuñó el crítico de cine Nathan Rabin en 2007, en una reseña de la película Elizabethtown para The A.V. Club. En 2014 escribió un ensayo en el que pedía disculpas por el término, porque se había convertido en una etiqueta usada en exceso.
¿Qué ejemplos de manic pixie dream girl hay?
Los ejemplos más conocidos son Claire en Elizabethtown y Sam en Algo en común. Summer en (500) días juntos y Clementine en ¡Olvídate de mí! se mencionan a menudo, aunque ambas películas cuestionan el tópico en lugar de limitarse a usarlo.
¿Qué significa convertir a alguien en una manic pixie dream girl?
Significa tratar a una persona real como una fantasía que existe para hacer emocionante tu vida, en lugar de como alguien con necesidades y planes propios. Suele ser una crítica a quien idealiza.
¿Que te llamen manic pixie dream girl es un cumplido?
Normalmente no. El término se acuñó como crítica de una escritura plana, y llamar a alguien MPDG sugiere que se le ve como un accesorio encantador de la historia de otra persona. Hay quien lo usa a la ligera con el sentido de excéntrica, pero su significado original es crítico.
¿Summer, de (500) días juntos, es una manic pixie dream girl?
Tom la ve así, y esa es la idea de la película. Summer dice desde el principio que no quiere una relación seria, y la historia muestra el daño que causa Tom al ignorar lo que ella dice en favor de la fantasía que se ha construido.
¿Existe una versión masculina de la manic pixie dream girl?
Sí. El manic pixie dream boy es un personaje masculino que existe para aportar emoción y sentido a la vida de una protagonista. Augustus Waters, en Bajo la misma estrella, es un ejemplo citado con frecuencia.