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Oficio narrativo

Metonimia

Figura retórica que nombra algo mediante otra cosa estrechamente asociada con ello: «la Casa Blanca» por el presidente, «Hollywood» por la industria del cine, «los de corbata» por los directivos. Su pariente cercana, la sinécdoque, usa una parte por el todo.

En la práctica

La metonimia es una figura retórica que nombra algo mediante otra cosa estrechamente asociada con ello. Cuando un presentador de noticias dice «la Casa Blanca anunció», el edificio representa al presidente y a su equipo; cuando un aficionado dice «a Hollywood se le han acabado las ideas», un barrio representa a la industria del cine. Las dos cosas no se parecen, como ocurriría en una metáfora. Están juntas en la experiencia, y un nombre toma prestado el significado del otro.

La metonimia es tan habitual que casi siempre pasa inadvertida. «La corona» por la monarquía, «la prensa» por los periodistas, «los de corbata» por los directivos, «la botella» por la bebida y «la pluma es más poderosa que la espada» por la escritura frente a la fuerza funcionan del mismo modo. Quien escribe la usa porque es rápida, concreta y a menudo transmite una actitud: llamar a los ejecutivos del estudio «los de corbata» dice lo que el personaje piensa de ellos.

La confusión habitual es con la sinécdoque, una pariente cercana en la que una parte representa el todo («faltan brazos en el campo») o el todo una parte. Muchos autores consideran la sinécdoque un tipo de metonimia. La diferencia práctica importa menos que el efecto: ambas permiten que un detalle vívido y físico cargue con una idea más amplia, que es justo lo que necesitan el diálogo y la descripción en pantalla.

Lo que representan las palabras

Una redacción, la noche antes de unas elecciones

INT. REDACCIÓN DE UN PERIÓDICO - NOCHE

Los teléfonos suenan sin que nadie conteste. LENA (cuarenta y tantos), la directora, lee una hoja impresa. TOMAS (veintitantos), un reportero, ronda a su alrededor.

TOMAS

El ayuntamiento dice que la noticia es falsa.

LENA

Normal que lo diga. ¿Y qué dice la placa?

TOMAS

La placa no habla. Pero los de corbata de arriba ya han llamado. Quieren que la tumbemos.

Lena dobla la hoja y la guarda en el bolso.

LENA

Pues que los de corbata la lean mañana, como todo el mundo.

Casi todos los sustantivos de esta escena son metonimias. «El ayuntamiento» es la oficina del alcalde, «la placa» es la policía y «los de corbata» son los dueños del periódico. Esta forma abreviada hace que el diálogo suene a gente que trabaja en una redacción, mantiene las réplicas rápidas y muestra actitud: cuando Lena repite «los de corbata», convierte la palabra con la que se nombra a sus jefes en un desafío.

Qué significa metonimia

La metonimia, del griego metonymia, «cambio de nombre», sustituye el nombre de una cosa por el de otra relacionada con ella. La relación puede ser de lugar (Wall Street por las finanzas), de objeto (la corona por el rey), de continente por contenido («tomarse un vaso»), de autor por obra («leer a Cervantes»), de materia, de símbolo o de causa. Lo que importa es la asociación, no el parecido.

El lingüista Roman Jakobson describió la metáfora y la metonimia como los dos modos básicos con que el lenguaje construye significado. La metáfora funciona por semejanza y conecta cosas que se parecen; la metonimia funciona por contigüidad y conecta cosas que aparecen juntas. Jakobson asoció la metáfora con la poesía y el Romanticismo, y la metonimia con la prosa realista, que construye su mundo a partir de detalles conectados.

Como depende de la asociación, la metonimia puede ser cultural. «Downing Street» significa el primer ministro británico para quien conoce Londres, y «la Casa Azul» designó durante décadas a la presidencia de Corea del Sur. Quien escribe tiene que asegurarse de que el público sabe a qué remite el nombre prestado.

Metonimia y sinécdoque

La sinécdoque es una figura en la que una parte representa el todo o el todo una parte. «Brazos» por trabajadores, «un techo» por una casa y «botas sobre el terreno» por soldados usan una parte; «el equipo ganó» o «España ganó el oro» para referirse a unos pocos deportistas usan el todo por una parte.

La metonimia usa algo asociado que no es una parte. La corona no es una parte del rey, y la Casa Blanca no es una parte del presidente. Si puedes decir «X es un trozo de Y», es una sinécdoque; si solo puedes decir «X va con Y», es una metonimia.

Muchos estudiosos de la retórica consideran la sinécdoque un caso particular de metonimia, y los profesores discrepan sobre los ejemplos dudosos. Para quien escribe, la etiqueta importa menos que fijarse en lo que hace cada una. La sinécdoque reduce a las personas a una parte de sí mismas («brazos», «cabezas», «bocas que alimentar»), lo que puede sonar deshumanizador o tierno según quién lo diga.

Ejemplos de metonimia

Metonimia cotidiana: «La Casa Blanca emitió un comunicado» (el equipo del presidente). «Wall Street reaccionó mal» (los mercados financieros). «La prensa quiere una declaración» (los periodistas). «La olla está hirviendo» (el agua que contiene). «Tiene buen oído» (el criterio musical).

En literatura: el «Amigos, romanos, compatriotas, prestadme oídos» de Marco Antonio en Julio César. La frase de Edward Bulwer-Lytton «la pluma es más poderosa que la espada», de su obra de teatro Richelieu, de 1839, donde la pluma representa la escritura y la espada la fuerza militar. El «con el sudor de tu frente comerás el pan» de la Biblia hace que el sudor represente el trabajo.

En pantalla, la metonimia es visual además de verbal. Un primer plano de una silla vacía en una mesa puede representar a un padre muerto, y el mazo de un juez, la ley. Los dramas policiacos llenan sus diálogos de ella («los federales», «la placa», «comisaría central»), porque la jerga institucional hace que los personajes suenen a gente de dentro.

La metonimia en el diálogo y la descripción

La metonimia es una de las herramientas más naturales del diálogo, porque la gente real habla con ella. En cada oficio hay las propias: los médicos dicen «el quirófano», los marineros dicen «el puente», los oficinistas dicen «arriba». Dar a un personaje las metonimias de su mundo le dice al público a qué lugar pertenece sin necesidad de exposición.

También transmite actitud. «Los de corbata», «los galones», «el sistema» y «el servicio» juzgan, cada uno a su manera, a las personas que nombran. La metonimia que elige un personaje puede revelar clase social, resentimiento o lealtad, y dos personajes que usan nombres distintos para el mismo grupo pueden esbozar un conflicto en un solo intercambio.

En las líneas de acción, la metonimia mantiene concreta la descripción. En lugar de «llega la policía», se puede escribir «luces rojas y azules barren la ventana», dejando que un detalle represente todo el acontecimiento. El lector ve la cosa y la mente completa el resto.

Cómo usar la metonimia en tu escritura

Usa los nombres que tus personajes usarían de verdad. Investiga la jerga y las expresiones abreviadas de su profesión, su región y su época, y deja que las usen sin explicarlas. Si el contexto aclara el significado, el público seguirá el hilo.

Elige asociaciones que digan algo. «La corona» es neutra; «el trono» sugiere poder y «palacio», distancia. Pequeños cambios en la palabra prestada cambian el tono de la réplica, así que elige la que encaje con lo que siente quien habla.

Vigila la claridad. Una metonimia que depende de conocimientos que el público no tiene se convierte en confusión, y un diálogo cargado de jerga interna puede dejar fuera al lector. Usa la suficiente para sonar auténtico y deja que un ejemplo claro enseñe al público a leer el resto.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la metonimia? ¿Hay algún ejemplo?

La metonimia es una figura retórica en la que algo se nombra con el nombre de otra cosa estrechamente asociada con ello. En «la Casa Blanca anunció una nueva política», la Casa Blanca representa al presidente y a su equipo.

¿Qué significa metonimia?

Metonimia viene del griego y significa «cambio de nombre». Consiste en sustituir una palabra por otra que designa algo relacionado con ella, como «la corona» por un monarca o «Hollywood» por la industria del cine estadounidense.

¿Qué diferencia hay entre metonimia y sinécdoque?

En la sinécdoque, una parte representa el todo o el todo una parte, como en «faltan brazos» por trabajadores. En la metonimia, lo que sustituye es algo simplemente asociado, como «la corona» por el rey. La corona no es parte del rey; los brazos sí son parte de los trabajadores.

¿Qué diferencia hay entre metonimia y metáfora?

La metáfora conecta dos cosas porque se parecen en algo («el tiempo es un ladrón»). La metonimia conecta dos cosas porque se encuentran juntas («la prensa» por los periodistas). La metáfora funciona por semejanza; la metonimia, por asociación.

¿Cuáles son los ejemplos más comunes de metonimia?

Entre los ejemplos habituales están «la Casa Blanca» por el presidente de Estados Unidos, «Wall Street» por las finanzas, «Hollywood» por la industria del cine, «la prensa» por los periodistas, «los de corbata» por los directivos, «la botella» por el alcohol y «la pluma es más poderosa que la espada».

¿Por qué usan los escritores la metonimia?

Los escritores usan la metonimia para ser concisos y concretos, para que el diálogo suene a habla real y para sugerir una actitud. Llamar a los jefes «los de corbata» es más rápido que describirlos y además le dice al lector lo que piensa quien habla.

¿Qué sinónimo tiene metonimia?

No hay un sinónimo exacto. Entre los términos relacionados están la sinécdoque, una figura muy cercana, y los términos generales figura retórica y tropo. A veces se describe la metonimia como una sustitución por asociación.